El abandono del cargo del Presidente de Venezuela

El abandono del cargo es la única causal de destitución que puede tomar la AN de manera independiente de todos los otros poderes públicos

Publicado en: Opinión

Por:
Virginia Contreras

Abogada, experta en Seguridad.

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El pasado 5 de enero el nuevo Presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela (A.N) hizo referencia a la futura aprobación por parte de ese órgano,  de la declaratoria de abandono del cargo del Presidente de la Republica, Nicolás Maduro.

Como debemos recordar, la referida declaratoria formaba parte del juicio político que la A.N iniciara a finales del pasado año, el cual inexplicablemente fue suspendido por el máximo órgano legislativo a raíz del inicio del fallido dialogo entre el Gobierno Nacional y la oposición venezolana.

Para ser sinceros, el país ya está cansado de crearse expectativas respecto a la salida del mandatario del poder.  No obstante, desde el punto de vista jurídico, esta es y será la única posibilidad real en lo que va del año -y hasta que llegasen las elecciones presidenciales de 2018- que permita a los venezolanos mantener la esperanza en un fin del mandato del presidente depredador de la paz, el bienestar y la moral de los venezolanos.

Es obvio entender que a los miembros del oficialismo debe preocuparle una declaratoria de esta naturaleza, en vista de las consecuencias que podría ocasionar si se ejecuta a plena consciencia, con voluntad para ello y sin miedo a arriesgarlo todo en beneficio del país. De allí las palabras intimidatorias del primer mandatario respecto a que “la Asamblea está jugando a su auto liquidación”. De igual manera, las opiniones de otros voceros gubernamentales, los cuales acusan a la oposición venezolana de continuar engañando al pueblo, creando falsas expectativas respecto a la salida del presidente del poder.

En relación con la existencia de un juicio político y la posibilidad de destitución del Presidente Maduro por abandono del cargo, se hace necesario establecer una interesante diferencia que nos permitirá comprender la magnitud de las consecuencias entre una u otra situación.

Empecemos por señalar que efectivamente, la figura del juicio político como tal no se encuentra contemplada en la Constitución de la Republica (C.R) de manera expresa, como si lo establece respecto al enjuiciamiento del presidente de la Republica por la comisión de delitos. En este segundo caso, la propia C.R y la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia (LOTSJ) señalan que le competerá al Alto Tribunal del país (TSJ) la evaluación de la situación mediante un antejuicio de mérito, previa la autorización de la A.N. El ejemplo más reciente vivido por los venezolanos se remonta a la segunda presidencia de Carlos Andrés Pérez, en donde fue obligado a dejar su cargo para ser juzgado, condenado por malversación de fondos públicos y llevado a prisión por 28 meses.

En relación con la declaratoria de abandono del cargo del presidente de la Republica, que eventualmente podría determinar la AN, la situación resulta algo diferente. Si bien en principio la misma podría considerarse como parte de lo que significaría un juicio político, la C.R en su Artículo 233 lo reconoce expresamente como falta absoluta del Presidente (a) de la República.

Como puede entenderse, la decisión a dictar por el Poder Legislativo nacional posee una relevancia extraordinaria. Si la misma se tomase bajo todas las previsiones constitucionales y legales que garanticen al mandatario el ejercicio de su derecho a la defensa, y si la misma fuese debidamente motivada y basada en hechos concretos que demuestren el cumplimiento de los parámetros necesarios para verificar el abandono físico, o funcional del cargo de presidente de la Republica, efectivamente- al menos en teoría- pudiera llegarse a una situación límite. Allí necesariamente, tendrían que intervenir todos los actores políticos y sociales del país-sin distinción ni limitación alguna- en respaldo a la decision.

Las consecuencias a producirse, de declararse el abandono del cargo son tales, que el mismo Artículo 233 establece que “Si la falta absoluta del Presidente (a) de la República se produce durante los primeros cuatro años del período constitucional, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o la nueva Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Vicepresidente Ejecutivo o la Vicepresidenta Ejecutiva (…). En los casos anteriores, el nuevo Presidente (a) completará el período constitucional correspondiente”.

Lo curioso de todo esto, es que a diferencia de las otras causales de destitución del presidente (a) de la Republica, el abandono del cargo es la única que puede tomar la Asamblea de manera independiente de todos los otros poderes públicos.

Por supuesto que habría que ser muy ingenuo para pensar que Nicolás Maduro aceptaría la decisión, y la consabida destitución, mansamente. Igualmente es obvio que en este momento, mientras usted está leyendo este artículo, el TSJ y los demás miembros de los poderes públicos ajenos al Poder Legislativo, así como miembros del oficialismo, están organizados para reiterar con hechos lo que ya el Alto Tribunal del país ha declarado hasta la saciedad respecto al desacato en el que supuestamente se encuentra la Asamblea, hecho que haría nulas todas sus decisiones. De allí la imperiosa necesidad por parte de la Venezuela que sufre y que no entiende de ideologías a la hora de hacer colas para comprar comida, o de reunir dinero para pagar el entierro de su hijo muerto por falta de medicinas, de actuar firmemente en defensa de la decisión política con mayor trascendencia jurídica que contempla el ordenamiento jurídico venezolano.

Para ello debería ya estar informada la colectividad, así como la comunidad internacional, de la connotación de la medida, así como de la urgencia de actuar coordinadamente en defensa del Estado de derecho. La pregunta que todos nos hacemos, y cuya respuesta pende de la mano de los líderes opositores, es ¿están preparados para asumir las consecuencias de lo que significa tomar una decisión de tal magnitud y luchar para hacerla respetar, y si no es así, a quien le echaran la culpa esta vez?

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Etiquetas: Asamblea Nacional, Discurso de Julio Borges, Abandono del cargo, Juicio político al presidente

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