El después

Para la mayoría de los venezolanos, esa que se expresó este 16 de julio, no hay duda de lo que desean como país


Publicado en: Opinión

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La Plaza Bolívar de Caracas fue escenario para el intento de una singular protesta el 30 de junio. Allí fueron acudiendo personas quienes, al llegar las 12:30 de la tarde, harían un minuto de silencio y cantarían el himno nacional de Venezuela.

De pronto comenzaron a notar un cierto movimiento en ese espacio, donde en el pasado el rigor y el cumplimiento de las normas y las demostraciones de respeto eran el código de permanencia en el lugar. Ninguna persona olvidaba retirar su sombrero, gorra o lo que le cubriera la cabeza al atravesarla, como señal de respeto al Libertador Simón Bolívar, quien impertérrito ha dominado desde la altura buena parte de la plaza.

Un grupo de ocho hombres comenzó a discutir. Por supuesto, se enfrentaban por pensar distinto políticamente: unos eran seguidores del gobierno, y otros de los que le adversan. Dos mujeres se dieron cuenta de lo que ocurre y una de ellas se acercó para ver por qué discutían. Los hombres se fueron a los golpes y luego se dispersaron. La mujer que quedó en el punto donde los hombres discutían, de repente, se vio rodeada por otras mujeres que de inmediato comenzaron a gritarle: “¡esta plaza es nuestra!”. La empujaron. La otra mujer, su hermana, le pidió que se retiraran. Pero no tuvieron tiempo de hacerlo. Una de las mujeres, identificadas con el gobierno sacó una cadena con un candado y comenzó a golpear a las otras dos. A una de ellas, por cierto, médico, los golpes la alcanzaron en la cara, el brazo y una mano, a tal punto que inicialmente pensó que tenía un dedo fracturado. En medio de gritos, gente corriendo y detonaciones lograron salir de la Plaza Bolívar, tomada por personas afectadas al gobierno, que algunos llaman colectivos pero a los que otros ya les dan el nombre de paramilitares. De su experiencia guardan triste y amargamente el odio que percibieron de las mujeres que las atacaron.

El gran reto que tenemos como venezolanos es lograr la reunificación de Venezuela. Donde podamos convivir de nuevo a pesar de las diferencias ideológicas. En un país en el que el otro sea respetado a pesar de sus ideas. Donde la violencia quede reducida.

Para poder lograr esa Venezuela y sanar las heridas no solo de esa mujer, sino de otros tantos que llevan a cuestas la muerte de sus familiares caídos durante 107 días de protesta hasta el 16 de julio; de quienes han muerto por no conseguir un medicamento, de los que han sido asesinados a causa de la inseguridad, de los que han muerto por desnutrición, tenemos que trabajar juntos todos los venezolanos. No es fácil.

Llevamos 18 años bajo un régimen que ha sembrado el odio como elemento  de la dinámica política, algo que para nuestros padres y abuelos era impensable. Antes los venezolanos podían ser adecos, copeyanos, masistas o comunistas, pero al final del día terminaban siendo magallaneros o caraquistas y podían jugar dominó o bolas criollas juntos sin llegar a las manos. Ese país se ha perdido. Estamos en un país que a partir del 16 de julio tenemos que reconstruir. Es el país que yo deseo. ¿Es es el país que desean ustedes?



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Etiquetas: 16 Julio, Venezuela, Reconstruir, 107 días de protesta, Gran Reto

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