“El manual del combatiente revolucionario”… Otra persecución

El Manual de Cabello, dicho por su propio autor, consiste en tener bajo control la vida y milagro de dirigentes de Alternativa Democrática

Publicado en: Opinión

Por:
Elizabeth Camino

Periodista. Locutora, conductora general del programa Por Amor Al Arte.

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No son días buenos para la Patria. Estamos inmersos en una suerte de acoso y persecución de miedo y valor, todo revuelto. Los demonios que habitan en la mente de los integrantes del régimen chavista-madurista se han soltado y la barbarie es incontenible; odio represión y violencia contra las actuaciones políticas y los justos reclamos de millones de venezolanos. Nunca antes los habitantes de este País habíamos vivido tanto atropello y violación de Derechos Humanos. Un ataque feroz contra quienes con absoluta razón salen a las calles a manifestar su repudio a un gobierno abusivo y transgresor de las leyes.

Los ojos del mundo miran sin poder entender el odio y la falta de humanidad de soldados y policias que bajo las órdenes de generales represores atacan con gases lacrimógenos, perdigones y armas de fuego a manifestaciones pacíficas, sin armas portando banderas y consignas alegóricas a los reclamos como única fuerza de probable provocación de la ira uniformada. Lo que hemos padecido estos días no tiene comparación ni lógica. Es ensañamiento, morbo al comprobar como sus víctimas nos asfixiamos, perdemos el sentido por segundos y hasta la visión, es una satisfación indescriptible lo que muestran los rostros de mujeres y hombres militantes de estas vergüenzas que se denominan guardia nacional y policia bolivariana.

¿Qué le pasó en la vida a esta gente, incluyendo a sus superiores y al propio Maduro para albergar tanto odio y venganza. Son seres carentes de sentimientos. Nadie sano puede actuar de esa menera, utilizar el poder y las leyes como instrumento de venganza para castigar y aniquilar hasta la muerte, de ser preciso al adversario, al enemigo cuyo error es pensar distinto y no estar de rodillas ante tanta injusticia y maldad. ¿Cómo fue la infancia de estos individuos que nos gobiernan, que no tienen rostro sino máscaras terribles que celebran el atropello y la agresión con tal naturalidad como si nada pasara. Seres que se llenan la boca hablando de paz y amor mientras sus tropas emprenden su ofensiva brutal.

Así lo han hecho estos tiempos de protestas y marchas. Sin un motivo que justifique el alevoso acoso, la acción bélica; los militares y policias de las fuerzas antes mencionadas inician un ataque desigual, cruel y duro contra una población indefensa a la cual bombardean y someten a punta de bombas lacrimógenas, perdigones y baños de agua con vehículos especiales para dispersar manifestaciones. No respetan edificaciones privadas tales como clínicas, centros comerciales y hasta zonas residenciales. Son unos bárbaros que arremeten sin consideración alguna. Sucedió en semanas pasadas en el Centro Comercial CCCT. Terminaba mi programa de radio y antes de tomar el ascensor comencé a sentir el picor de los gases en mis ojos.

Ya en los pisos de salida la nube de gases no permitía la visibilidad. Los niños estaban tirados en el piso mientras sus madres trataban de confortarlos, otros corrían a los sótanos, los comercios cerraban sus puertas. Yo viví todo este drama mientras la policia bolivariana y la guardia nacional nos disparaban bombas sin consideración y piedad. En ese lugar no había protestas, entonces ¿cómo se explica semejante ataque?.

Las últimas manifestaciones de esta semana dejan un saldo de 585 detenidos y 6 jóvenes asesinados por armas de fuego. No se puede entender tanto odio. Nicolás Maduro evade su responsabilidad y culpa de todos los males a la oposición. Se niega a cumplir lo establecido en la Constitución, como por ejemplo ordenar a sus empleadas del CNE que organicen el cronograma electoral y anuncien fechas, entre otros reclamos que con justicia exigen millones de venezolanos.

¿Y qué decir de la terca y grosera actitud del funcionario Defensor del Pueblo?. No ha entendido este individuo cuales son sus funciones y con reverencia y sumisión se dedica a defender a su jefe Maduro y lo del pueblo no está contemplado dentro de sus obligaciones. Se niega el fucionario recibir a los diputados, que por absoluta mayoría fueron electos y es aquí donde se presenta el conflicto. Le teme el Defensor al Pueblo, se niega a recibirles, que paradoja. Pero la insolencia y la acción temeraria y abusiva del régimen no termina aquí. El diputado Cabello y su colega Carreño inventaron: “El manual del combatiente revolucionario”, un émulo de las perversas listas de persecución, pero un tanto más ampliadas en la maldad.

El Manual de Cabello, dicho por su propio autor, consiste en tener bajo control la vida y milagro de dirigentes de la Alternativa Democrática, personalidades de distintas disciplinas, periodistas y muchos más. Es la deseperación de un régimen en el ocaso de sus días. El temor de perder el poder los lleva a cometer las estúpideces más notables, como las afirmaciones del Vicepresidente:  “Por razones de odio la gente se lanzó al Guaire”, así dijo en relación a los manifestantes que prefirieron atravesar las aguas infectas de ese río antes de seguir recibiendo el ataque fiero de gases y perdigones. Con semejantes acontecimientos estamos cerrando la semana,  con mi recado acostumbrado a los camaradas: Ustedes no son felices. No pueden ser felices quienes se saben repudiados por millones de venezolanos.  No hay de qué. 

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Etiquetas: Manifestaciones, Represión, Diosdado Cabello, Pedro Carreño

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