Expansión del control de precios amenaza con elevar la escasez

La Constituyente regulará todos los precios. Tras 14 años de control el país marcha hacia una inflación de cuatro dígitos

Publicado en: Dinero

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El viernes de la semana pasada el presidente de la República, Nicolás Maduro, anunció que “una Ley constitucional es lo primero que le voy a pedir a la Constituyente (...) La primera ley que le voy a presentar y pedir a la Constituyente es una ley para combatir la especulación de los precios y establecer la regulación de todos los precios con la mano de hierro de la Constituyente”.

 La idea de acabar con la “especulación de los empresarios” entregando a un pequeño grupo de funcionarios el poder de fijar el precio de venta de los alimentos básicos, medicinas, pañales, jabones y ahora, de todo lo que circula en la economía, no es nueva para el Gobierno y el resultado ha sido inflación galopante y estantes vacíos.

 El 11 de febrero de 2003 el entonces presidente Hugo Chávez publicó el decreto de control de precios, medida que pareció lógica en medio del paro empresarial que en ese momento sacudía al país, pero que en realidad, como admitió luego, se trataba “de una estrategia de intervención del Estado en la economía, uno de los elementos que conforman la transición hacia el socialismo”.

 Tras catorce años del control que Nicolás Maduro quiere extender a todo lo que se produce en el país o se importa los venezolanos observan como cada día el dinero compra menos. La última estadística oficial indica que en 2015 la inflación se ubicó en 180%, el nivel más alto desde 1951 el año más antiguo en las cifras del Banco Central de Venezuela, las proyecciones señalan que en 2016 superó 400% y las estimaciones de entidades financieras y firmas especializadas esperan que este año alcance cuatro dígitos.

 De acuerdo con la encuesta de Datanálisis correspondiente a junio 59% de los venezolanos asegura que ha reducido el consumo de alimentos, 22% señala que come dos veces al día y 2,4% una vez al día. Un estudio de la misma encuestadora correspondiente a abril indica que 37,8% de la población afirma que su principal problema es el desabastecimiento de alimentos, 13,8% el alto costo de la vida y 4,8% la crisis económica.

El descontrol

 La historia reciente indica que la producción del sector privado se desplomó porque la fijación de cientos de precios por funcionarios del Gobierno se tradujo en que una porción muy importante de las empresas debía trabajar a pérdida. Al mismo tiempo el control de cambio, que entregó a unos pocos funcionarios públicos la facultad de decidir quiénes compran cuántos dólares, complicó en grado sumo la adquisición de divisas para importar equipos o materia prima. Además, las regulaciones de todo tipo que someten la distribución y la producción a las decisiones de ministerios y organismos estatales, derivaron en mínima inversión y mayores trabas para responder a la demanda.

 La decisión del Estado de convertirse en el principal empresario del país es otro elemento importante. Bajo el influjo de un salto sin precedentes en los precios del petróleo Hugo Chávez, quien gobernó a Venezuela desde el 2 de febrero de 1999 hasta el día de su muerte el 5 de marzo de 2013, redujo el rol del sector privado y expandió la mano visible del Estado a prácticamente todas las áreas de la economía mediante un feroz proceso de expropiación y nacionalización de empresas.

 El 26 de junio de 2015, el entonces ministro de alimentación, Carlos Osorio, publicó en la Gaceta Oficial 40.690 una resolución en la que agrupó en 14 conglomerados a las 283 empresas que se desenvuelven en el sector de alimentos y donde el Estado tiene algún tipo de control pero, lejos de abarrotar los abastos y supermercados, la oferta disminuye.

 Las causas por las que el Gobierno ha fracasado como empresario son conocidas: las empresas públicas no pueden mantenerse sanas cuando la lealtad política es la principal condición al momento de seleccionar a los gerentes, una total opacidad que permite que no se conozca la condición financiera de las compañías, crecimiento desproporcionado del número de trabajadores y precios controlados que, al igual que en el sector privado, no reportan rentabilidad.

Otro elemento a tomar en cuenta es lo que los analistas denominan restricción presupuestaria débil, es decir, como el Estado cubre las pérdidas con el ingreso que obtiene a través del cobro de impuestos y la renta petrolera, hay pocos incentivos para reducir costos, colocar precios que reporten ganancias y no permitir el incremento exagerado de la nómina.

La academia

Dos mil años antes de Cristo ya la humanidad había ensayado un control de precios. La lista de experiencias es muy larga, entre otros, incluye la antigua Roma, la Grecia antigua. Todas las economías socialistas clásicas del siglo pasado establecieron controles de precios. En la Unión Soviética, China, Corea del Norte y los países del Este europeo nadie podía fijar precios libremente pues la determinación de los precios era potestad exclusiva del Estado.

 Y en Venezuela, distintos presidentes como Carlos Andrés Pérez, Jaime Lusinchi y Rafael Caldera recurrieron al control de precios con el mismo resultado: escasez y ningún avance en el intento de contener la inflación.

 El premio Nobel de economía Milton Friedman dijo: “Nosotros los economistas no sabemos demasiado, pero lo que sí sabemos es crear escasez. Si usted desea crear una escasez de tomates, por ejemplo, emita una ley por la que los negocios no puedan vender tomates a más de dos centavos por kilo. Instantáneamente tendrá escasez de tomates”.

 Los economistas coinciden en que si el Gobierno fija un precio inferior al que establece la dinámica del mercado inmediatamente surgen más personas dispuestas a comprar en cantidades que superan lo que las empresas están dispuestas a producir. Entonces, no hay suficientes cantidades para satisfacer la demanda y surgen la escasez y las colas.

 Una vez aparece la escasez el Gobierno recurre a medidas de racionamiento. Por ejemplo: las personas solo pueden comprar productos básicos una vez a la semana, dependiendo de su número de cédula y en cantidades limitadas. No más de dos litros de leche por persona.

 Otra consecuencia típica es el mercado negro donde se revenden los productos a un precio superior al establecido por las regulaciones.

 La conclusión de estudios académicos como el de los economistas Robert Schuettinger y Eamon Butler es que, si bien los controles de precios han tenido efecto positivo por un corto período de tiempo, en el largo plazo siempre fracasan, porque no combaten la causa real de la inflación: el incremento de la cantidad de dinero por encima de la productividad. 

Etiquetas: Inflación, Control de Precios, Mercado Negro

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