La decisión más importante de Nicolás

Esta semana pinta muy difícil. Quizá la mas difícil de las últimas décadas. Puede hacer palidecer a los días de abril de 2002

Publicado en: Opinión

Por:
Vladimir Villegas

Periodista. Conductor del programa Vladimir a la 1.

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     Esta convocatoria irregular a una asamblea nacional constituyente, de espaldas al soberano y, por ende,a la Carta Magna que consagra la democracia participativa y protagónica, nos ha llevado a un escenario de protestas, represión, confrontación y violencia que ya le ha costado la vida a más de cien venezolanos y la detención a miles de ciudadanos.
     Ahora sí cabe aquello de que Venezuela es otra. Ya entramos en otra dimensión.  Va quedando de lado la política en los términos en los cuales la hemos conocido. Estamos en un juego sin reglas de juego. Algo así como "vale todo". Y es lo que ya comenzamos a ver. Una medición de fuerzas entre una sociedad , que va más allá de una coalición opositora,que rechaza la Constituyente y a quienes la promueven, y un gobierno que pasó de la fuerza popular que lo sostuvo durante años a la fuerza de la represión, que es la que hoy en día le ha permitido avanzar en sus decisiones, por muy nefastas que sean.
      Imponer esa Asamblea Nacional Constituyente se ha convertido para el gobierno en la única posibilidad de escurrirle el bulto a obligatorias elecciones regionales y municipales libres, mediante el voto universal, directo y secreto. La historia lanzará a su basurero a esta iniciativa junto a otros intentos dentro y fuera de Venezuela por burlar la voluntad ciudadana para mantenerse en el poder. No hay pirueta que valga para impedirlo.
     Por ello no dejamos de insistir en el llamado al presidente Nicolás Maduro para que, aunque falten pocas horas, tome la decisión más importante de su mandato, la de suspender, cancelar, postergar o congelar esa Asamblea Constituyente que no traerá otra cosa sino más división,represión,  confrontación, muerte y odio. Ello abriría el compás para una negociación política que le dé un real chance a la paz en el país. Y de paso crearía condiciones para configurar un nuevo momento político, en el cual el chavismo se preserve como fuerza política.
     Como hemos dicho en otras ocasiones, el mejor salvoconducto para el chavismo  o mejor , para sus dirigentes, es la propia Carta Magna de 1999 que ellos se empeñan en modificar o sustituir por mecanismos absolutamente contrarios a los principios contenidos en ella .
    Presidente, está a tiempo de tomar esa decisión. A lo mejor usted es un rehén de factores internos que le obstaculizan ese paso. Piense en el interés nacional, en lo que le estaría ahorrando a Venezuela, y verá que eso es mucho más  importante que cualquier retórica sin sentido, que las presiones o chantajes de quienes se creen dueños y administradores de eso que llaman el legado de Chávez y seguramente lo han convencido de que no hay otro camino que la Constituyente para meter en cintura lo que ya no se puede: una sociedad descontenta sedienta de cambio .
    Esta semana pinta muy difícil.  Quizá la mas difícil de las últimas décadas. Puede hacer palidecer a los días de abril de 2002. La oposición también está jugando duro. El paro de 48 horas a iniciarse el miércoles  y la toma de Caracas para el día viernes son dos actividades que agregan más tensión a la delicada coyuntura nacional. ¿Ese paro va acompañado de trancas? Parece que si. ¿La toma de Caracas incluye la posibilidad de intentar marchar hasta Miraflores? Nadie ha dicho que no. Así como el gobierno debe medir sus pasos a la oposición le corresponde lo mismo. Ambos actores deben tener clara medida de las consecuencias que sus decisiones pueden generar.
       Venezuela vive horas cruciales. Lo sensato, lo responsable, lo conveniente para el país es que se detenga esa Constituyente. Que se pare el reloj de esa bomba de tiempo y se abra camino a una negociación en el marco de la Carta Magna de 1999, y con la plena disposición de abrir camino a la realización de las elecciones pautadas según el texto constitucional, el pleno funcionamiento de los poderes públicos, la libertad de los presos políticos y un acuerdo nacional para la urgente recuperación de la economía.
      No es lo que vemos venir. Pero es lo que más deseamos mientras se acerca la hora de la chiquitica y el temido choque de trenes

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Etiquetas: Asamblea Nacional Constituyente, Nicolas Maduro, Crisis política en Venezuela, Voto

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