Maduro les refrescó la memoria y les enredó las cuentas

La derecha anhelaba que la Memoria y Cuenta diera el pitazo inicial para reeditar el bochinche callejero de 2014.

Publicado en: Opinión

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El Presidente Nicolás Maduro ofreció, en su Memoria y Cuenta del año 2014, un discurso políticamente hábil.

En primer lugar porque fue el discurso de un Jefe de Estado, como corresponde hacerlo en este importante rito de exaltación de las instituciones de la República. Maduro en ello se inscribió, a pesar de la informalidad con la que reportó dos veces la fecha, en la tradición inaugurada por el Comandante Hugo Chávez de veneración solemne de la institucionalidad creada por la Constitución del 99. Una opción por la gravedad y el sentido de Estado que, además, cala muy bien en tiempos de incertidumbre, cuando la estabilidad y la tranquilidad tienden a convertirse en las principales demandas sociales.

La derecha, con su mofa, su desprecio, su “Nicolás” y su apuesta por la profundización de la crisis, anhelaba que la Memoria y Cuenta diera el pitazo inicial para reeditar el bochinche callejero del año pasado. Pero en lugar de una capitulación en vivo y en cadena, en vez del discurso volátil y reculón al que se había preparado con gula, la oposición escuchó, atónita, a un Presidente sereno que le impuso su agenda, demostrando que aprendió a hacer valer la banda tricolor y la medalla que ese día portaba en el pecho.

Luego, porque el Presidente no se dejó arrinconar en el requisitorio sobre el 2014 donde la derecha lo quería encerrar. Maduro inscribió su balance en la continuidad histórica de la Revolución Bolivariana, vinculando el ayer con el hoy y, más aún, con el mañana. Una cosa es la coyuntura, por adversa que pueda ser, y otra muy distinta la lucha histórica entre derecha e izquierda por construir sus respectivos proyectos de sociedad. No pudiendo ufanarse de la coyuntura, Maduro apeló a la lucha histórica para recordarle al pueblo venezolano que los derechos conquistados en Revolución, sólo en Revolución se disfrutan. ¿La derecha en el gobierno? Sería la Venezuela de los anaqueles llenos y las despensas vacías. El Presidente no hizo el balance de un año de gobierno, sino de 15 años de Revolución, y planteó su terreno de acción en la perspectiva de un mandato al cual le quedan todavía 4 años por delante, es decir, mucho por lograr.

Y finalmente, porque el Presidente no le huyó al tema de los problemas coyunturales, pero tampoco se dejó acorralar en ellos. Maduro diluyó los complicados anuncios en materia de política cambiaria y fiscal en un conjunto de decisiones económicas impregnado de buenas noticias. Reiterando que la Revolución gobierna desde la izquierda, sorprendió con el anuncio del incremento de 15% del salario mínimo arrancando el año, junto con el de varias otras transferencias directas a los sectores más vulnerables. Luego echó a andar un programa anticíclico de inversión en infraestructura y viviendas, con cifras y hasta puntos de cuenta firmados en plena sesión, para buscar reactivar una economía en recesión orientando los flujos hacia sectores creadores de empleo y de bienestar social. Sólo en tercer lugar tocó el tema cambiario, para en esencia reafirmar el tipo de cambio a 6,30 y anunciar la legalización del mercado paralelo de divisas, como para hacer felices, y desconcertar al mismo tiempo, a su izquierda y a su derecha. En cuanto a proporcionar detalles sobre el funcionamiento del sistema cambiario, es decir la parte políticamente más resbalosa, se la endosó al Ministro de Finanzas. En cuarto lugar evocó el tema de los precios de los combustibles en el mercado interno, afirmando que había que revisarlos y llevarlos a un nivel “justo” sin mayor precisión, y convocó a un debate nacional que delegó esta vez en otro fusible, el Vicepresidente.

A falta de sustancia, quienes esperaban que el Presidente acudiera a la Asamblea Nacional a inmolarse no tuvieron otra que hacer catarsis con el ahora muy célebre “Dios proveerá”. ¿Que el discurso del Presidente deja abiertas algunas interrogantes sobre el futuro inmediato de la economía del país? Ciertamente. Y le corresponde a su gobierno responderlas tan pronto como sea posible. Pero no es menos cierto que lo último que esperaba la derecha de los anuncios de principios de año era que generasen estabilidad y sosiego. Y a esos que soñaban con ver el país incendiarse, el Presidente Maduro les refrescó la memoria y les enredó las cuentas.

 

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Etiquetas: Memoria y Cuenta presidencial 2014

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