Resoluciones de Año Nuevo

Lo que planteo es algo más simple, pero a la vez más difícil de hacer: se trata de aceptarnos

Publicado en: Opinión

Por:
Mary Pili Hernández

Cristiana, periodista, Chavista

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RESOLUCIONES DE AÑO NUEVO

Por Mary Pili Hernández

Cuando comienza un nuevo año, la mayoría de la gente suele hacerse propósitos para llevar de una mejor manera esos nuevos 365 días. Psicológicamente es una práctica sana, porque plantea objetivos que deben ser cumplidos y que permiten establecer acciones para lograrlos. 

Así como lo hacen las personas, podríamos hacer lo mismo como sociedad, es decir, hacernos algunas resoluciones para este año 2017 que permitan que TODOS, indiferentemente de nuestras opiniones o nuestras preferencias políticas, podamos sobrellevar mejor estos próximos doce meses. Propongo algunas, que con sinceridad, considero importantes y casi urgentes.

ACEPTARNOS

Este país no es mío solo, ni tuyo solo: es de todos. Por lo tanto, cualquier problema que se presente, cualquier dificultad, necesariamente tiene que ser resuelta por todos. 

Es absurdo y hasta infantil creer que una sola persona o un solo grupo, tiene la varita mágica para dar salida a los importantes problemas que confrontamos, especialmente los económicos. La realidad es que solo con el concurso colectivo, sin excluir a nadie, podremos mejorar. 

Con esto no quiero decir que tenemos que estar de acuerdo en todo. Lo que planteo es algo más simple, pero a la vez más difícil de hacer: se trata de aceptarnos. 

¿Tenemos diferencias? Sí. ¿Consideramos que existen distintas soluciones a los problemas? También. Pero eso no significa que tú me elimines a mí o yo a ti. De lo que se trata es que cada uno asuma su parte, sin pretender coincidencias exactas, pero procurando, al menos, ir en una misma dirección, es decir, el bienestar del país. 

Claro, tampoco seamos ingenuos, porque hay gente que busca su beneficio personal y no le importa pasar por encima de los intereses colectivos superiores. Para eso existen las leyes. Pero no hablo de los casos particulares, sino de la mayoría. 

En un país en el cual existen posiciones tan polarizadas, se hace urgente comprender que debemos aceptarnos y asumir que Venezuela no le pertenece a ninguna parcialidad, sino a todos. 

HACERNOS RESPONSABLES

Ya es hora de madurar, y eso significa, principalmente, asumir responsabilidades. En los últimos años, en nuestro país, se ha hecho una costumbre echarle la culpa a otros por cualquier cosa, es decir, siempre son los demás los que tienen la culpa, pero nunca uno mismo. 

Por un lado, la oposición se ha empeñado en decir que todo lo malo que sucede en nuestro país es culpa de Maduro o del Gobierno, y por el otro lado, el Gobierno se la pasa diciendo que todas nuestras dificultades son por la derecha apátrida, por la guerra económica, por los ataques imperialistas, por el paramilitarismo, etc. 

Ahora bien, la realidad es que cada uno de esos factores tiene una parte de la responsabilidad, aunque no sea cierto que la culpa de TODO sea de un solo factor. 

Sinceramente creo que es hora de que cada cual, de manera adulta, se haga responsable de la parte que le toca. Que el Gobierno recupere el control de la gestión nacional, comenzando por la economía. Que si bien es cierto que existen demasiados intereses, nacionales y trasnacionales, para desequilibrar nuestras finanzas y particularmente nuestra moneda, también es verdad que todo eso es posible por las grandes distorsiones que tiene nuestra economía. 

Nunca vamos a resolver nuestras dificultades generando más controles, si no vamos al fondo del problema que es corregir la distorsión. Seamos maduros y asumamos el compromiso de atacar el asunto de raíz, para evitar que elementos paraeconómicos (como páginas web que informan sobre el dólar negro, los cambistas colombianos, los especuladores o los bachaqueros) se aprovechen de esa debilidad para hacer negocios a costilla del resto de los venezolanos. 

Por su parte, ya está bueno que la oposición pretenda culpabilizar al Gobierno de todas sus torpezas. Los opositores se la pasan hablando sobre la supuesta incompetencia del Presidente, pero la realidad es que éste continúa mandando, mientras los líderes opositores no han hecho más que perder credibilidad, incluso dentro de su propia militancia. Y, a mi modo de ver, una buena parte de este descrédito está relacionado con que los líderes opositores se han concentrado en criticar al Gobierno y tratar de sabotear la gestión de este, en lugar de trabajar en función de propuestas concretas (que pudieran ser contrarias, pero propuestas al fin), para solventar los problemas nacionales. En ese sentido, la MUD queda como un club de habladores de tonterías, con ninguna efectividad para ayudar al venezolano común en la solución de las dificultades. 

Por todo esto, ojalá y este 2017 sea un año en el cual dejemos un poco de criticar a los demás y nos concentremos en aportar más, desde nuestra trinchera particular. 

RESPETAR LA CONSTITUCIÓN

Me angustia mucho, como venezolana, que cada grupo esté ofreciendo razones particulares para realizar acciones que van más allá de lo que plantea la Constitución. En el mes de Diciembre, por ejemplo, vimos cómo la Asamblea Nacional llevó adelante un supuesto juicio al Presidente, que pretendía declarar el abandono del cargo y, con ello, la destitución de Maduro. Algo que por ninguna parte está establecido en nuestra Carta Magna. Pero, por el otro lado, también evidenciamos cómo el TSJ declaró la ausencia parlamentaria en el nombramiento de los nuevos rectores del CNE y procedió a nombrar “a dedo” a las dos rectoras que ya tenían vencidos sus períodos, sin abrir un proceso de postulaciones y violentando, por tanto, el derecho de cualquier venezolano o venezolana que hubiera pretendido concursar para esos dos cargos. Ese procedimiento está establecido en la Constitución, pero no se cumplió. 

Los argumentos que cada lado ofrece para actuar del modo que lo hacen no son suficientes para que se estén haciendo cosas que pasan por encima de la Constitución. Eso no se vale. En este caso es muy importante decir que el fin NO justifica los medios. 

Si no respetamos nuestra Carta Fundamental, el contrato social que fue aprobado por todos, de ahí en adelante lo demás se va al traste. Es imprescindible y urgente rescatar aquella premisa de Chávez que decía: “dentro de la Constitución todo, fuera de la Constitución nada”.

Yo propongo estas tres resoluciones colectivas para este 2017, pudiera haber muchas otras, pero si solo fueran estas tres, estoy segura de que nos iría mucho mejor. En todo caso, empiezo por mí, estoy dispuesta. ¿Y tú?

@marypilih

mphopinion@yahoo.com

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Etiquetas: 2017, Dialogo, Constitución

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